Duro de matar 4

Con 52 años, Willis vuelve a dar vida al agente policial, un héroe bastante particular de la pantalla grande. Es que su malhumor, su rudeza y también su vulnerabilidad hicieron de McClane todo un ícono del cine de finales de los ochenta. Según Willis, esas características son las que humanizan al agente. “Definitivamente no es un superhéroe. Es un tipo común y corriente con quien todo el mundo se puede sentir identificado”, dijo el ex de Demi Moore.

En su regreso, el detective debe afrontar un nuevo desafío luego de que la infraestructura tecnológica de Estados Unidos sufre un importante ataque. En ese contexto de caos generalizado, McClane tiene que interrogar a un hacker, Matt Farrel, quien cuenta con el apoyo de Thomas Gabriel, el hombre que ha confabulado el boicot informático y que tiene preparada una sorpresa para el agente.

Con la ayuda de Farrel, el agente incursionará en la informática para desbaratar los planes de de Gabriel que amenazan a todo el país. Es que la tecnología no es el campo fuerte de Mc Clane, un cincuentón más adepto al mundo análogo que a la era de las computadoras.

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