Parece mentira, pero en cada partido del Mundial hay que bajar el volumen porque el ruido de las vuvuzelas en insoportable: soplan y soplan y no sé de donde sacan aire para seguir molestando todo el partido con esta corneta del demonio. Y claro, cuando se pasan de molestos con este instrumento a veces hay consecuencias, como le pasó a este señor que, parece, jodió de más a los vecinos con la vuvuzela a la hora de la siesta.










