La mejor foto del 2008 para la Unicef

Se trata de una fotografía que muestra a una niña haitiana caminando descalza entre charcos de barro y mugre en un barrio de chabolas de Puerto Príncipe. La responsable de esta foto es la joven fotógrafa belga Alice Smeets, quien pudo capturar el momento durante una de sus dos visitas al país caribeño. La imagen fue elegida hoy en Berlín como la mejor fotografía del año por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

En la imagen puede verse a una niña con un vestido de un blanco inmaculado y cintas en el pelo del mismo color que camina al lado de unos cerdos negros y rodeada de basura.

La fotografía de Smeets fue la elegida entre otras 1.450 imágenes por «el coraje y la energía que transmiten los ojos de la pequeña”, dijo Eva Luise Köhler, madrina de la organización en Alemania y esposa del presidente alemán, Horst Köhler.

La escena se desarrolla en el poblado conocido como Cité Soleil (Ciudad del Sol) donde la vida sólo es posible cuando brilla el sol.

Estas fueron las palabras de Smeets, tras explicar que el inmundo barrizal que atraviesa la niña descalza es el «inodoro público».

«Los haitianos conceden mucha importancia a la higiene y siempre intentan estar limpios. No poseen nada, pero tienen su orgullo y eso es lo importante», dijo la fotógrafa, quien tiene pensado regresar al país del caribe en marzo. Durante dicho viaje intentará comunicarse con la familia de la pequeña.

UNICEF otorgó el segundo lugar a una fotografía del israelí Oded Balilty, fotógrafo de Associated Press, donde se puede ver a una niña que hace cola para recibir un ración diaria de alimento en un campo de refugiados. Algo común luego del terremoto que en mayo azotó a la provincia china de Sichuan.

El jurado consideró la fotografía para ocupar el segundo puesto porque poseía una «conmovedora ambivalencia» que se notaba en la mirada de la niña. En otras palabras, una conmovedora ambivalencia de no saber si ha perdido a sus padres, tiene hambre o simplemente está aburrida de esperar.

El tercer premio fue para una instantánea en blanco y negro del fotógrafo húngaro Balazs Gardi. La obra se titula «Daños colaterales» y en ella puede percibirse que hay un hombre afgano sosteniendo en brazos a su hijo herido.

La imagen muestra directamente la desesperación de la población afgana que habita en aldeas de montaña en la provincia de Kunar, al noroeste del país y que es víctima del enfrentamiento entre la guerrilla talibán y las tropas estadounidenses.

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