El Bigotón ayer fue presentado oficialmente en Vélez y ya tiene un claro objetivo. «La pelota siempre da vueltas y apareció esta gran oportunidad», dijo.
Puntual. Eran las 18.59 cuando Ricardo La Volpe bajó del Clio Gris. Lo acompañaba su inseparable amigo Budy. Hombre de moda, Bigote apareció con el celular en la oreja. Impecable saco color crema, camisa blanca con rayas, pantalón claro y zapatos sports al tono. En el trayecto que recorrió desde el estacionamiento a presidencia -está en el segundo piso- conoció la primera caricia de los hinchas: los que andaban por el hall lo aplaudieron y le dieron la mano. El calor que no se ganó en Boca apareció por anticipado en Liniers. Tardó más de una hora en analizar cada punto del contrato. Y salió a la cancha con nuevo equipo. «Cuando uno se encuentra herido piensa en tomarse un descanso: pero se presentó la oportunidad de Vélez, un club muy serio, una gran chance y no dudé», contó el DT.
La estampa de la firma era sólo un detalle. Porque, en realidad, la era Ricardo La Volpe casi había arrancado cuando conoció la Villa Olímpica de Ituzaingó. Ese recorrido por las instalaciones fue el golpe de efecto que necesitaba para olvidarse de una tregua. De hecho, ayer le preguntaron y tiró: «No me fui de vacaciones porque no tenía plata, je». Serio, pero feliz por dentro, La Volpe arrancó la segunda parte de su aventura en Argentina.
—¿Es una revancha?
—¿Qué es revancha?
—Salir campeón…
—Y sí, salir campeón sería una revancha. Pero yo no olvido que en Boca hicimos 44 puntos, si hago 44 puntos en Vélez también me voy a sentir bien. Pero eso ya pasó, ahora espero hacer un gran equipo para ser primero, yo creo que acá con esos 44 puntos podemos ser campeones.
Verborrágico y paciente, Ricardo analizó cada detalle. «Estoy feliz porque a poco de no haber logrado un objetivo este club me da una gran oportunidad: creo que en esto la pelota da vueltas. Y acá encontré gente que me habló de frente, con instalaciones, ahora no depende sólo de mí, esto es en 70% de los jugadores, pero también entran todos, para lograr un objetivo hay que tener un grupo», dijo. De paso, le pegó a San Lorenzo («cometió un error, dijeron que si yo perdía con Boca iba para allá»), y también contó que le gustaría hablar con Bianchi, Bielsa y Russo.
¿Refuerzos? «Lo digo abiertamente: un nueve de área y un cinco. ¿Calvo? Dije un nueve». Y se despidió con todo: «En Boca hubo mucha confusión, venía del 4-3-1-2, ya tenía una idea. Acá, en cambio, iniciamos el camino con los jugadores, no tiene nada que ver un equipo con el otro. Trataré de convencerlos».









