Beijing gnijieB. Una ciudad, dos realidades.

Muros de metal de hasta 10 metros frente a algunos departamentos, erradicación total de puestos ambulantes, entre otros recaudos, convirtieron a Beijing durante estos Juegos Olímpicos en otra ciudad. En otra realidad.

Las autoridades chinas hicieron un lifting y todas las cirugías posibles, creando una fachada descontracturada y amena de una ciudad que realmente está congestionada la mayor parte del tiempo. Todo, por supuesto, ante la atenta mirada de millones de turistas y televidentes alrededor del planeta.

La tranquilidad que se vive en estos días en Beijing se debe a que han hecho regresar al interior del país a numerosos trabajadores y estudiantes, con el fin de reducir la contaminación, el transito y el ritmo frenético de una ciudad que siempre fue llamativa por sus contrastes culturales, políticos y tecnológicos.

Una ciudad que fue testigo de numerosos vaivenes políticos, es también la ciudad que más ha crecido en el mundo en los últimos 10 años. Las grúas de edificios están por donde uno mire y los rascacielos se entrelazan con calles de casas tradicionales (hutong).

Pero este crecimiento trae consigo algunos puntos negativos como lo son la contaminación (muchas veces insoportable) y una superpoblación por parte de familias del interior de China que se instalan en Beijing.

Por dos meses el mundo va a conocer a una ciudad; la de los Juegos Olímpicos. Luego de este evento, cuando todo vuelva a la normalidad, Beijing volverá a ser Beijing.

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