
Para muchos, este es el país de las antinomias; River vs. Boca, rubias vs. morochas, Soda Stereo vs. Redonditos de Ricota, el campo vs. la ciudad, cumbia vs. rock, Rolling Stones vs. Beatles, Canal 13 vs. Telefé, emos vs. floggers, entre muchos otros ejemplos.
¿Qué sucede con los argentinos? ¿Acaso necesitamos de una comparación explícita o no para poder dejar huella de quiénes somos?
Según la última edición del Diccionario de la Real Academia Española, el término antinomia refleja la idea de conflicto entre dos principios racionales. ¿Se trata, entonces, de ideologías distintas aplicadas al fútbol, a la música, a las tribus urbanas, y a todo aquello que se pueda emparejar por cosas que no hay en común? Esto es algo difícil de descifrar. Sobretodo, porque se trata de un fenómeno socio-cultural.
Según el historiador Felipe Pigna, «algunas responden a un contexto histórico, y otras son permanentes. Cambian los términos, pero no lo expresado en la antinomia. Por ejemplo, cabecita negra/oligarca y pardos/ chetos, emblemática dicotomía de la dictadura y los 80, expresa la histórica antinomia que da sentido a las luchas de clase». Sin embargo, Pigna sostiene que no es privativo de los argentinos esta costumbre de dividir las aguas. Y destaca la pica que tiene el sur de los Estados Unidos contra el norte. «En nuestro caso, quizás seamos un poco menos correctos, pero no somos originales. Y hay mucho de postura para afuera, de un fanatismo impostado en el que seguramente se subliman otras cosas mas importantes que el hecho de que gane Racing o Independiente.»
Entonces, ¿no es hora ya de dejar de copiarnos desde las similitudes hasta las diferencias? Cada uno es lo que es; hagámoslo valer sin comparaciones y sin rivalidades. Ésta es mi humilde opinión. ¿Vos qué pensás?









