El adiós a Marcel Marceau

«El mimo Marceau ha muerto, su personaje Bip le sobrevivirá», tituló este lunes el diario francés Le Monde, respecto al deceso del famoso artista, llamado «el poeta del silencio».

El francés Marcel Marceau, muerto ayer a los 84 años, era el artista más representativo del mimo, con el que fascinó en seis décadas de carrera al público de los cinco continentes gracias a un arte sin palabras, tierno y conmovedor que traspasaba las fronteras.

En 2005 fue nombrado visitante ilustre de la ciudad de Córdoba y dio el último show en el Orfeo Superdomo, dentro de su gira de despedida.

Biografía. Nacido en Estrasburgo el 22 de marzo de 1923, al comenzar la Segunda Guerra Mundial se trasladó a Limoges donde se dedicó al estudio de las artes decorativas para escapar a la persecución nazi.

Su padre, de origen judío, no pudo escabullirse a esa persecución y fue deportado en 1944 al campo de exterminio de Auschwitz, donde murió asesinado.

El joven Marcel, que había cambiado su apellido Mangel por Marceau para ocultar sus orígenes en esos tiempos turbulentos, se enroló en la resistencia contra el ocupante y participó en la campaña de Alemania, donde incluso hizo algunas representaciones para las tropas aliadas.

Alumno de Etienne Decroux, pionero del mimo moderno, fue monitor de arte dramático en París y al terminar la contienda mundial ingresó en la compañía de Madeleine Reanud y Jean Louis Barrault donde destacó con su papel del Arlequín, en una pantomima llamada «Bautista».

Bip. Tomando como referencia a los grandes cómicos del cine mudo, como Chaplin -al que imitaba de niño- y Keaton, en 1947, ya con su propia compañía, creó su famoso personaje «Bip», que le acompañó durante toda su vida y que popularizó con su cara pintada de blanco, pantalones anchos de payaso, camisa marinera y una expresividad corporal frágil sólo en apariencia.

Su descubrimiento internacional no se produjo hasta 1955, a raíz de un contrato temporal en Estados Unidos. A partir de entonces se sucedieron las giras por toda Europa y América.

Actuó en los mejores teatros del mundo y en 1978 creó con sus propios discípulos la Escuela Internacional de Mimodrama, en la que se ha enseñado no sólo mino -para garantizar el relevo en este arte escénico-, sino también danza y acrobacia de bastón o teatro con la vista puesta en lo que él mismo calificó de la «creación total».

Su energía y su constitución le permitieron continuar actuando casi hasta el final de sus días.

Agencia EFE y Redacción LAVOZ.com.ar

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