¿Esclavos de carne y hueso?

Un 2 de diciembre de unos cuantos, cuantos, cuantos años atrás, dejaban de existir los esclavos. En realidad, esa era la idea original. Pero como sucede en las películas, las ideas originales mutan, se transforman y visionan en cosas nunca antes esperadas. ¿Quién diría que actualmente siguen existiendo esclavos? Al menos yo puedo asegurarlo.

Quizás ya no estemos hablando de esclavos que llevan cadenas visibles y arrastran bochas de plomo. Nos encontramos en la era de la esclavitud sentimental, de la manipulación, del deseo encerrado en un sótano de carne y hueso y de unas pocas manos que tienen acceso al mismo.

Esta clase de esclavitud nos desespera. Sin embargo «El color púrpura» del director Steven Spielberg no es el mejor espejo para estos casos.

Muchos directores han optado a lo largo de las últimas décadas por cuestiones de esclavitud sentimental. Por ejemplo “Amores Perros” o “21 gramos”, ambas obras dirigidas por el mexicano Alejandro González Iñárritu.

Los dramas de estas películas nos llevan a contemplar la presencia de un dolor e inestabilidad que aprisionan a las personas. Esta problemática es actual y en los últimos años nos tocó a todos.

¿No es éste entonces un buen momento para empezar a ser introspectivos y abolir la esclavitud?

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