Tienen entre 20 y 40 años y conductas de consumo infantil. El marketing los bautizó como kidult, mezcla de kid y adult. La Play Station, apenas el comienzo.
En los Estados Unidos y en Europa denominan al fenómeno como «kidults» o «adultescents». Es una tendencia que también se va afianzando en la Argentina: el negocio de una cultura en la que muchos adultos adoran consumir como niños.
Los ejemplos de marcas que se adaptan a este nuevo grupo de consumidores son, entre otras, los Fanta light, Cindor Light, o el consumo de prendas de vestir de carácter adolescente.
«Es un fenómeno que no necesariamente habla de la inmadurez de los consumidores sino del rescate de ciertos aspectos lúdicos y placenteros de la infancia que no quieren perder», explican los especialistas que estudian el tema.
A nivel internacional, el éxito más trascendente de la cultura «kidult» viene dado a través de ventas de la PlayStation (un 45% del consumo en videojuegos se concentra en personas de entre 18 y 35 años) y por el universo de consumo de la protagonista de Sex & The City, Carry Bradshow.
En Inglaterra, por caso, una reciente encuesta reveló que un tercio de los «jóvenes adultos» de entre 30 y 45 años están dispuestos a resignar el consumo de alcohol a cambio de «extender el tiempo de niñez».
¿Y en Córdoba? La venta de Play Station no cesa, pero en las jugueterías los mayores eligen sus propios juguetes. Y con la ropa, pasa algo similar: las zapatillas Puma o All Star están a la orden del día para los kidults, al igual que las camperitas Adidas.










