Pobre… me fue infiel.

Ya no hay que inventar excusas tontas como “me quedé trabajando” o “no te preocupes que mis amigos son gays”, como le deciá Pampita a Barrantes, acerca de Vicuña. Ahora los infieles tienen una excusa perfecta, sus genes.

Es que una nueva investigación encontró una variante genética que afecta a una importante hormona que se cree estaría relacionada con los vínculos emocionales. Estudios con ratas demostraron que esta hormona (vasopresina) afecta la capacidad de los animales de permanecer monógamos.

El efecto de esta variante genética es relativamente leve y no puede usarse definitivamente para predecir con precisión la forma como alguien se comportará en el futuro con su pareja. Más que nada porque este descubrimiento fue casual, ya que la búsqueda estaba orientada al entendimiento de las causas del Autismo.

¡Pampita es inocente!
El equipo del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, fue el que llevó adelante este nuevo descubrimiento que arrojó resultados sorprendentes, por ejemplo que este gen ha sido vinculado a la forma como los hombres se relacionan con sus parejas y mostraron que estos hombres con este tipo de ADN obtuvieron menos puntos que sus esposas en lo que respecta a la fortaleza de la relación. También mostraron menos probabilidades de estar casados.

Los científicos encontraron también que las mujeres casadas con hombres que tenían una o dos copias de la versión 334 de ese gen estaban menos satisfechas con su relación que las mujeres cuyas parejas no tenían este gen.

No sos vos, soy yo.

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