Detectan primeros cambios en la biología de la Antártida

Una expedición de científicos de 12 países comenzó a estudiar cómo el cambio climático ya afecta a especies del Polo Sur. Hay nuevos hallazgos.

El colapso de dos grandes barreras de hielo en la Antártida causado por el cambio climático desde 1995, dejó al descubierto uno de los ecosistemas más virginales del planeta: 10 mil kilómetros cuadrados de fondo marino que llevaban 10 milenios encerrados bajo una impenetrable capa de hielo de 200 metros de espesor.

Los científicos a bordo del rompehielos «Polarstern» fueron los primeros en asomarse a ese paisaje y lo que vieron los asombró: bandadas de holoturias (pepinos de mar) y erizos de aguas profundas, camarones gigantes, y nuevas especies de esponjas silicosas, recién llegadas tras la fractura de la última barrera de hielo en 2002.

La expedición del rompehielos de investigación alemán Polarstern duró 10 semanas, y finalizó el pasado 30 de enero. A bordo trabajaron 52 científicos de 12 países asociados al programa Censo de Vida Marina, quienes usaron un vehículo a control remoto para captar imágenes y recolectar cerca de un millar de especies, varias de las cuales consideran probable que sean «nuevas para la ciencia». El rompehielos emprenderá otras 13 expediciones para estudiar la biología de la Antártida durante el Año Polar Internacional, que comienza pasado mañana.

El entorno de la península Antártica donde estaban las barreras Larsen A y B es la zona de la Tierra que se está calentando más rápido, según el informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático recién hecho público. El primer objetivo de la expedición era capturar una escena lo más reciente posible de la biología en aquel retiro de hielo antes de que se perdiera para siempre.

Y el segundo era sorprender in fraganti a los nuevos colonos: las especies que comenzaron a habitar un mundo prohibido durante 10 mil años. Entre ellos, hallaron numerosas variedades de lirios de mar, unos primitivos familiares de la estrella de mar que suelen vivir pegados al fondo. Y también descubrieron abundantes holoturias (pepinos de mar ), erizos de mar, esponjas silicosas, que son los animales más primitivos del planeta, y hasta un tipo de ballenas.

«Y esto es sólo la punta del iceberg», aseguraron los científicos.

El País, de Madrid

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